periodismo en verano

Periodismo en verano, ¿cómo sobrevivir a la falta de noticias?

Llegan los meses de verano y con ellos el inconfundible cambio en los medios, que dan un giro radical para traer noticias "más fresquitas" que no agoten a la gente en sus vacaciones. Con medio país disfrutando de días libres y el otro medio pensando en lo poco que le queda para marcharse, el periodismo en verano se convierte en todo un reto para mantener la dignidad.


Si la ética y el éxito en el periodismo ya es difícil mantenerla durante "el curso", en los meses de verano la hazaña se complica aún más. Las discusiones políticas o las rivalidades deportivas se calman dando paso a unas semanas de estruendoso silencio. Y eso que este año, ciertas desavenencias entre lo que es España y lo que no, están dando bastante juego. Eso, y "la gran suerte" que tenemos de tener a medio país investigado por corrupción. Ahí hay un filón. Y por desgracia, en los sucesos también lo hay.

Por lo demás, las cumbres y debates, han dado paso a noticias sobre gente que se baña en la playa, gente a la que le caen chuzos de punta en pleno verano o gente que este año tiene más o menos dinero (depende del año) para gastar en sus vacaciones. Los hoteles cuelgan el cartel de completo. La hostelería marca récords. La ciudad más calurosa. Los destinos favoritos. Y así, un sinfín de noticias recurrentes que cada año ocupan páginas y minutos de nuestras vacaciones.

Quise hacer esta reflexión porque esta semana me he quedado sorprendida al saber que el uniforme de la Legión española es el más sexy según el editor de un medio inglés. ¿Cómo me enteré de esto? ¿A través de Twitter donde se hizo viral? No, en el informativo de primetime de una cadena generalista de envergadura. Siempre necesitas ciertas dosis de informaciones más llevaderas para que el telediario sea algo atractivo, pero no dejé de preguntarme si esa información habría tenido cabida un mes de enero, por ejemplo.

¿Por qué las noticias cambian?

La respuesta es sencilla. Y creo que también es triste. La mayor parte de los medios, excepto el periodismo alternativo que lucha por su hueco, se nutren de notas de prensa de distintos departamentos de comunicación. Cuando el volumen de estos envíos decrece lo viral y la imaginación, en el mejor de los casos, se convierten en aliados en la búsqueda de noticias. Eso y los pequeños gabinetes que encuentran en verano su mejor momento para lanzar noticias que de otra forma nunca tendrían el eco necesario.

Esto no es una crítica al periodismo. Me preocupa más su falta de dignidad en otros momentos del año cuando más se la necesita. Pero quizás, sí es un toque de atención porque sería interesante que aprovecharan este tiempo para sacar partido a sus profesionales y realizar todos esos reportajes que durante el año son más complicados de poner en marcha.

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Hay posibilidades

Recuerdo perfectamente el verano de mi primer contacto con el periodismo en un diario de tirada regional, hice un precioso reportaje sobre el comedor de un hospital. Pasé tiempo junto a las cocineras que con esmero preparaban todo ese menú. Y disfruté viendo como ellas valoraban su trabajo. En otra ocasión, esta vez en una emisora local, aproveché para bajar a la plaza a hablar con personas mayores, quienes siempre tienen algo que enseñarte. Y dimos voz a los que muchas veces no tienen ni con quien hablar.

Estos dos simples ejemplos, de los que no me atribuyo ningún mérito más allá de haber tenido la suerte de ser la primera en proponerme para llevarlos a cabo, son pequeñas cosas de las que me siento orgullosa. Creo que la banalización de las noticias en los veranos informativos es absolutamente innecesaria. Y considero que hay un mundo más allá de informar de si hace calor o si hace frío (que también está bien saberlo). Los usuarios, aunque tengan ganas de desconectar, también merecen información de calidad, por mucho que haya 40º a la sombra y arda la calle al sol de poniente.

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