Atentado en Manchester: los medios ante la tragedia

Desgraciadamente vivimos en un mundo y en un tiempo en el que las tragedias se suceden con demasiada frecuencia. Tragedias provocadas por "personas" que han perdido todo lo que les hacía formar parte del grupo de seres humanos. Desalmados que causan el terror. El atentado en Manchester ha sido el último drama que ha golpeado a Europa. ¿Los medios actúan de la mejor manera ante este tipo de hechos?


Inhumano. Así se puede calificar el atentado en Manchester o cualquiera de las atrocidades que, por desgracia, ocurren hoy en día. Vidas segadas por voluntad de otros que han perdido el foco y solo pueden ser calificados de monstruos. Cada vez que pasa algo así, mi corazón se encoge y mi confianza en la creencia de que todo el mundo tiene alma, desaparece. Consulto sin parar las últimas horas que llegan y una mezcla de ira y tristeza se apodera de mí.

Todas las matanzas son horribles, pero es cierto que cuando hay niños entre las víctimas es imposible no sentir un escalofrío. Desde que se diera a conocer lo sucedido, las noticias han ido creciendo y los detalles se han ido ampliando. La cobertura por parte de los medios ha sido mayúscula, como corresponde a algo de estas características. Pero la información pura y dura de lo que estaba ocurriendo, deja paso a análisis, reconstrucciones, opiniones... y ahí se demuestra realmente hasta dónde está dispuesto a llegar un medio por un clic o punto más de share.

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Calum Macaulay. Unplash

Sin entrar a valorar la actitud concreta de ningún medio o periodista en particular, no es mi estilo el ataque, sí me ha dado qué pensar la forma en la que, tanto en esta ocasión como en otras, se trata la tragedia. Parece que somos seres cada vez más duros, más habituados al dolor y, por eso, quizás los medios de comunicación piensan que es necesario que veamos a la gente fallecida en el suelo, regueros de sangre... Ha ocurrido en el atentado de Manchester, ocurrió en Londres, ocurrió hace pocos días con el atropello en Nueva York, ocurre en cada guerra que tiene el estatus suficiente como para salir en prensa (ese es otro debate). Y yo me pregunto, ¿es realmente necesario?

¿Dónde acaba la información y empieza el morbo?

Nunca olvidaré la portada de un medio de referencia en España tras los atentados del 11 de marzo en Madrid. Restos humanos esparcidos por las vías del tren ilustraban a toda página ese número. La instantánea se clavó en mí como un puñal. No quiero pecar de sensible, ni quiero insinuar que no debamos ser conscientes de lo que ocurre. Al contrario, valoro sobremanera la capacidad, por ejemplo, de los fotógrafos de guerra o de aquellos que nos muestran la miseria. No se puede girar la cabeza hacia otro lado como si nada hubiera pasado. No estoy hablando de eso.

Sin embargo, sí creo que el dolor de las víctimas, de los familiares y amigos de los fallecidos... hay que preservarlo. Hay muchas formas de contar las historias y encontrar el punto intermedio es difícil, soy consciente. Cada vez que veo una fotogalería de un atentado no puedo evitar preguntarme si eso cruza el límite. Si es necesario. Si es información. Si los seres humanos necesitamos dosis de drama en color. Es triste.

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Aaron Burden. Unplash

¿Cuál es la conducta adecuada?

Quiero pensar que todos los medios se plantean esto antes de abordar este tipo de sucesos. Y lo cierto es que viendo el resultado, cada uno encuentra una respuesta distinta, pero sin quedarse por detrás del que tiene al lado. No voy a llegar yo a dar lecciones, sé que tengo mucho que aprender. Sin embargo, bajándome por un instante del tren del periodista y poniéndome el sombrero de lector o espectador, creo que deberían pararse un momento a reflexionar.

Mención aparte merecen las redes sociales donde el atentado de Manchester ha sacado una vez más lo peor y lo mejor de muchos. Es horrible el uso que han hecho algunos usuarios de este altavoz. Es verdaderamente preocupante. Sin embargo, en esos casos no se puede juzgar ser malos periodistas, ya que en Twitter hay de todo, sino más bien por ser malas personas, que de esto en Twitter también hay mucho, como en la vida real.

Ojalá no sucediera nunca más algo que volviera a poner a prueba la integridad del periodismo (si es que le queda algo). Pero no soy ingenua y sé que en este mundo (de mierda en muchos momentos) hay quienes se empeñan en que no podamos vivir en paz. Tan solo espero que llegue el momento en el que no me dé vergüenza estar al otro lado de la pantalla triste por la barbarie y por la forma en la que me la están contando.

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