2016, resumen año

2016, vete y no vuelvas

Quedan pocos días para que le digamos adiós a 2016. Menos mal. Este año ha estado plagado de hechos que nos han entristecido, nos han descolocado y nos han provocado la necesidad de pasar página. Siempre da pena despedirse de un año que termina, pero en esta ocasión, no. Como ya dije una vez... hasta siempre y hasta nunca.


No puedo creer que por fin estés a punto de marcharte. No puedo creer que de verdad te vayas a ir para no volver. No puedo creer que 2016 de una vez llegue a su final. Y es que este año ha dejado muchas más sombras que luces y ha provocado que el mundo sea un poco más triste que antes. Son muchos los hechos que han ocurrido en estos doce meses que queremos dejar atrás. Darnos una nueva oportunidad con 2017.

No hace ni unas horas que he lanzado esta noticia y ya requiere ser actualizada... Nos ha dejado Carrie Fisher, la eterna princesa Leia. Y lo hace solo dos días después de que te llevaras con tan solo 53 años a George Michael, uno de los músicos que ha marcado a una generación entera. Al igual que lo hizo Prince o David Bowie, quienes también nos han dejado este año. Sin duda, días de derramar lágrimas para la música con las notas que ahora son menos poéticas tras la pérdida de Leonard Cohen.

Pero no solamente este área ha perdido referentes. Muhammad Alí, el mayor icono del boxeo de todos los tiempos moría en 2016. Al gual que Johan Cruyff, la magia en el terreno de juego. Eso sí, si hay una muerte que ha marcado este año ha sido la de Fidel Castro. Con él moría mucho más que una persona. Moría una forma de entender la vida, la política, la sociedad... por la que muchos brindaban y otros lloraban.

Alan Rickman, Juan Gabriel, Umberto Eco, Harper Lee, Manolo Tena, Chus Lampreave, Miguel de la Quadra-Salcedo, Bud Spencer, Gene Wilder... una larga lista de mitos ha dicho adiós.

2016, un año de terror

Europa ha pasado por momentos muy duros. El terror se ha apoderado de nuestras vidas y ha provocado la pérdida de cientos de personas. Nos quedamos helados con el ataque en Niza que supuso la muerte de 84 personas. Las vidas segadas en Estambul, los ataques en Bruselas y los 12 que murieron tras lo ocurrido en Berlín. Un año de auténtico terror que ha demostrado, muy claramente, cuál es la peor cara del ser humano.

Y ese lado oscuro también se dejó ver en Orlando donde se produjo el tiroteo más masivo de la historia de Estados Unidos que le costó la vida a 50 personas. O hace pocos días con el asesinato a sangre fría y ante las cámaras del embajador ruso en Turquía. Todo ello, sumado al recrudecimiento de la guerra en Siria y las constantes muertes en países como Afganistán o Irak, donde las barbaridades no cesan.

Por si el dolor que provocan los terroristas no hubiera sido suficiente, los desastres naturales y los accidentes aéreos han traído aún más lágrimas. Una de las mayores catástrofes humanitarias se ha vivido en Haití tras el paso del huracán Matthew. Y en Ecuador fue un terremoto el que se llevó la vida de más de 600 personas. En España también hemos sufrido pérdidas con las repentinas lluvias de los últimos meses. El accidente del EgyptAir, el de Colombia donde perdieron la vida 71 personas, entre las que estaban los miembros del equipo brasileño del Chapecoense, y el del avión militar ruso estrellado en el Mar Negro con 92 fallecidos, han marcado 2016 como uno de los peores en este sentido.

Momentos (dramas) históricos

También ha sido 2016 un año de momentos históricos. Lo triste es que la mayor parte de estos instantes los recordaremos con tristeza. Como el Brexit. Reino Unido le decía "NO" a la Unión Europea. Iniciaba el camino para dejar de formar parte de un club en el que cada vez hay más diferencias y menor sentimiento de pertenencia.

Algo muy distinto a lo que ocurre en Estados Unidos. Allí son patriotas de nacimiento y Donald Trump lo sabía. Por eso, le ha regalado los oídos a los estadounidenses. Ha reforzado su emoción y ha apelado a lo más profundo de su ser. Y le ha servido. Se ha convertido en el nuevo presidente de EE.UU. Ni el apoyo de Obama a Hilary Clinton fue suficiente. Estados Unidos ha cambiado la mesura por el exceso, la elegancia por la ordinariez, la humildad por la arrogancia, la unidad por la división... el orgullo por la vergüenza.

Obama, ese presidente estadounidense que ha hecho la primera visita oficial a Cuba para descongelar unas relaciones estancadas que, quizás ahora vuelvan a helarse. Quién sabe. Mientras, en Brasil Rousseff caía. Y en Colombia el gobierno firmaba una histórica paz con las FARC, tras un primer "NO" ciudadano.

España, a lo suyo...

Y mientras en España hemos pasado 315 días sin gobierno por la incapacidad de nuestros políticos de mirar más allá de su ombligo. No hubo acuerdos y nos obligaron a repetir unas elecciones como si hubiéramos sido los ciudadanos los que votamos mal. No contentos con eso, casi nos comemos el turrón de nuevo con las papeletas en la mano. Finalmente y, tras la autodestrucción de un partido histórico como es el PSOE, el PP, una vez más se ha puesto al mando.

La que sí se ha puesto de acuerdo ha sido la justicia para que la corrupción ya no sea algo tan fácil en España. Políticos, banqueros, empresarios y hasta una Infanta ha pasado por el banquillo. Ser deshonesto ya no sale tan barato. O no debería.

Luz en las tinieblas de 2016

Hay ciertas cosas que han logrado que 2016 no sea una mancha negra de principio a fin. El deporte siempre ayuda a sacar una sonrisa en tiempos difíciles. El Real Madrid ganaba de nuevo una Champions. Portugal, contra todo pronóstico, se alzaba con la Eurocopa. Chile le arrebataba a Argentina la Copa América en la final. Pasito a paso, la raqueta tiene un nuevo rey sobre la pista, Andy Murray.

Los Juegos Olímpicos de Río de Janeiro fueron una fiesta del deporte. Pero pusieron de manifiesto que, quizás, la ciudad no estaba realmente preparada para desarrollarlos. No al menos todavía.

La cultura ha vivido un gran año en lo que ha producción se refiere. Sin ir más lejos, el cine español ha dado un golpe sobre la mesa. También será 2016 recordado como el año en que HBO, tras hacernos felices a todos con el devenir de Jon Snow, llegó a España para ponérselo difícil a Netflix, que con sus series se ha ganado el amor de todos.

Un año de superhéroes de cine, de lucha para imponerse de Marvel y DC. El año de Spotlight, de Iñárritu, de monstruos que (desgraciadamente) vienen a verme, del regreso de Almodóvar, de Dory, de una llegada inesperada...

La Academia Sueca de los Nobel decidió que Bob Dylan era el idóneo para recibir el mayor galardón de la literatura mundial. Reconocimiento y risas que al final terminaron con la no asistencia del músico a recogerlo.

En definitiva, un año al que queremos decir adiós de una vez por todas. Solo pedirle una cosa en estos días que faltan: "estate quietecito y no lo estropees más". Con poco que se esfuerce y nos esforcemos, 2017 será mucho mejor.

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